AÑADIDURAS

Octubre 25, 2009

Archivado en: Añadiduras — Carlos @ 11:52 pm

¿Cómo va por ahí un cuerpo sin carne? ¿Cómo va por ahí un alma sin cuerpo? Yo, quien no era creyente, me veo hablando a una lápida sin piedra, a una piedra sin átomos, a un átomo sin núcleo. Nos creen vaciados, pero todos los trípticos siguen adelante.
Hay un momento, el de sentarnos a juntar letras, en que recuperamos algo, pero sin embargo ya no estaremos ahí en el futuro. Tengo el raro privilegio de permanecer cristalizado; y tengo otro, tan dudoso como el primero, que es el de seguir con esto. ¿Para qué? ¿Qué hacer que no sea perpetuar la cobardía? Ahí encuentro algo que se reproduce a sí mismo, inmortal, el ser cobarde. Ahora tendré que gustarle a otros, amigo. De a poco te iré abandonado, si soy valiente, para volver a ser cobarde. Tendré inclusive que gustarle a otras. En eso consiste el dudoso privilegio. Me informan que si hay otra existencia vas a dar una señal. Debe ser un protocolo. Por supuesto que no creo en esas cosas. Pero voy a esperar, en esta nueva locura. Me parece mejor que ser sabio, o inteligente, o cauto, o existencialmente incrédulo. Somos los incautos que ponemos en palabras. Como huevos, pusimos. Existencialmente, digamos, la vida ocurre de a pares. Pero uno no puede desoldarse cuando se le antoja. Existencialmente, los tríos, los autismos, los cuádruplos, son, cada cual a su turno, mentiras piadosas. La vida ocurre de a pares, ni de a menos ni de a más. Si ser vivo es des-soldarse, cuando uno nace, cuando otro muere, son de elección la cobardía o el denuedo. Un tirón en la espalda, un estertor en los momentos de ensueño. Quedarse en casa a leer hasta que amaine. Lo pienso todos los días. No encuentro nada que me aturda mejor que programar las cosas, y nada que me entusiasme menos que los entuertos y conflictos cotidianos. Ya venía así, tal vez, no es que me falte tu agujero, esto lo sabíamos. Desoldarse, cazarse los patines, ajustar las correas, alistarse a subir sobre ruedas una cuesta empinada. Nada peor que no saber hasta cuando alcanzará el aliento, ni si volveremos hacia atrás, a ver, si por las dudas, lanzás una señal hacia el futuro, como una tuerca, valga la obviedad.

Aún no hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Canal RSS de los comentarios de la entrada.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.