AÑADIDURAS

Mayo 28, 2008

de las buenas obras del diablo

Archivado en: Añadiduras — Carlos @ 4:26 pm

Me toca ser metrolineal. Porque no hay nadie dispuesto, parece, a contar. El dueño del arquitrabe, de la sucia y siempre desesperada tarea de poner las cuestiones en orden.

Los protagonistas: cuatro. Se ha perdido uno que nadie nombra, por no lastimar. Es curioso lo que no se dice. No nos prestamos, en este caso, a indagar los motivos. Quizás nunca existió, ¿lo habrán pensado? Ese es el problema, Stalker, le digo en el viaje de vuelta a La Plata, de juntarse con gente ficciosa: nunca sabés si lo que cuentan es cierto.

Por ejemplo ella: estoy absolutamente seguro de que esas relaciones de las que habla no existen. Es una pantalla para no aparecer como libre. Nadie somos libres, querida.
Ni siquiera toma ese ómnibus hacia el norte. Y si lo toma se baja a las diez cuadras y se mete en una cortada bien oscura.
Por las dudas nunca la sigo. ¿De qué lado está la ficción Stalker, de cuál?
Podría, bien podría, parar un taxi y decir, sin dudar en la elección de la frase: “¡siga ese ómnibus!”. Los taxistas, en esos casos, saben lo que tienen que hacer. A veces ni siquiera mueven el auto y preguntan, bogartianamente: “¿la rubia o la morocha?”. Encienden un faso y se ponen a contarlo todo. Los taxis lo saben todo.

Empezó por la resurrección, por la extensa sinfonía de Mahler que no entra en un CD. Así es la resurrección, lenta, infinita, nada promete.
Es menester haber muerto, y por eso, creo, sale a la luz Trelew, un escenario donde la muerte se ve en directo, donde los vivos pasan por muertos ante los ojos que ya saben lo que pasó pero aún así no dejan de sorprenderse.
Así es lo nuestro, resurrectar, resurreptar hasta una luz que no sabemos cuanto irá a durar.
Juro que con el árabe dudamos mucho, demasiado (y eso que no habíamos tomado ni una gota), en decir “resucitar”. Salía resurrectar, resurrecir, resurgitar…
Lo dijimos como una tibia mención, que la palabra se nos haga a un lado, una cosa así. Lo correcto, ¿se entiende?, apenas tartamudeamos lo correcto.
No se ajustan a nosotros, los buenos modales, ni el diccionario de putas panhispánicas. Nos quedamos con Ríos, con su espectráculo de vaciedades y con la idea de seguir resurreptando, hasta donde dé, ni un paso más. Ni un paso menos, esta vez.

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