AÑADIDURAS

Septiembre 19, 2006

Umbilical

Archivado en: Hidráulica, Teoría de Conjuntos — Carlos @ 7:53 pm

Alguien me dice que los que escribimos en blog somos “los incompletos”. Surge, inmediatamente, otra imagen: la de los descarriados. Más a menudo considero que somos los que tenemos algún excedente: los perros ladran contra los portones, la impulsividad de los mares se transforma en espuma y nuestro sobrante de energía lo empleamos en sacarle la punta a un palo. Sentados en el cordón de la vereda, una fila de ocho o diez, espiamos al vecino, y apenas hace una pausa aprovechamos para entablar una conversación: ¿a ver cómo quedó?

De todos modos, más allá de esta idea, que podría llegar a parecer pobre, o poco relevante, se acentúa en mí otra diferente, muda, secretísima, que en otros tiempos apenas se dejaba entrever.

En tren de sincerarme diría que no confío en las personas que no muestran lo que escriben, y la escritura –de eso estoy seguro– no es algo que transcurra exclusivamente entre la tinta y el papel: se puede escribir en el aire –no sólo en la oficina mientras todos laburan y cuando percibo que lo mío fue llegando a un punto–; además –trato de no olvidarlo– la escritura se entrelaza, se confunde, se añade íntimamente, a las fenomenales vicisitudes del vivir.

12 comentarios »

  1. Lo primero que se me ocurre es un “ladran, sancho”. Después, pienso en cuál sería el problema en cualquiera de las hipótesis. Comparto la de que uno escribe porque hay un exceso, pero también hay una busqueda (y sólo se busca lo que no se tiene).

    Lo curioso es ese tinte peyorativo que parece adquirir el adjetivo “incompleto” en el relato de lo que alguien te dijo.

    Va fangulo. El que no esté barrado, fallado, o como quieran llamarle al interior de un determinado sistema interpretativo, que arroje la primera piedra.

    comentario por Pablo — Septiembre 19, 2006 @ 8:54 pm | Responder

  2. No, fijate vos Pablo, como las cosas que se dicen pueden entenderse así o asá: la que me lo decía es blogger, tiene un blog que me encanta, entiendo que se incluye en “los incompletos” y yo también. De acuerdo con lo que decís de la búsqueda, ese transitar en pos de como dice Juarroz -en lugar de “un hueco que llenar”- “un hueco que vaciar”.
    Ya va aparecer la que le digo y va a decir: “esa boca es mía”.

    comentario por 100veces — Septiembre 19, 2006 @ 9:50 pm | Responder

  3. a mi lo primero que se me ocurre es objetar, las generalidades son normales en Rial y paralelos, no en gente con mediano intelecto
    Digamos, hablando en serio, que el encuadre de la blog kultur no se sitúa en este punto, me parece que el análisis es otro.
    mavrakis dixit

    comentario por julieta — Septiembre 20, 2006 @ 3:41 am | Responder

  4. Me arrimo a la vereda. Me gustó cómo quedó la punta de tu palo. Filosa. Que uno esté incompleto y tenga excedentes parece paradójico, ¿no? Y sin embargo. Búsqueda, sí, pero qué triste me parece la idea de completarme. Otra paradoja. Además: me gustó que dijeras escritura y no literatura, que aunque tiene sólo una letra más parece tener muchísimas. Debe ser el peso de tanto nombres. Escritura parece un material más dúctil para atravesar la trama. Un beso.

    comentario por Vero — Septiembre 20, 2006 @ 3:44 am | Responder

  5. A mí me lo primero que se me ocurre, J., es que si vos observás demasiadas generalidades a lo Rial, probablemente se trate de una dedicación exhaustiva a mirar TV. No podría decirte si se le parece, porque la verdad es que a esa hora no tengo tiempo: cuando no estoy laburando estoy ocupado sacándole punta a un palo.
    Jamás hablé de “el encuadre de la blog kultur”. Si hubiera tal cosa como una blog kultur, tu contribución sería de mala leche. Tu comentario, como de costumbre, quiere pasar por transgresor, pero es meo, y bien fuera del tarrito.

    comentario por 100veces — Septiembre 20, 2006 @ 7:22 am | Responder

  6. Vero: para mí siempre se trata de escritura, la mejor de las veces compulsiva y sin un norte. A mí me funciona así. Creo que se escribe para alguien y por algo. Aún algo tan innecesario, o precisamente por eso, debería ser hecho sólo cuando no se puede dejar de hacer. A veces quedamos entrampados (entramados), en cuestiones que nos involucran sin saber cómo y sin saber por qué. A un extremo de eso lo llamaría inercia; al otro lo llamaría pasión. Uno no siempre elige, ni la vereda ni el extremo, las más de las veces somos cuerpos no del todo inerciales, y la gravedad de las estrellas que nos mueven solo puede ser detectada después de haber hecho el viaje, o buena parte de él.
    Un beso.

    comentario por 100veces — Septiembre 20, 2006 @ 7:38 am | Responder

  7. ejem, que carácter…

    comentario por silvia — Septiembre 20, 2006 @ 11:42 pm | Responder

  8. y…, sí.

    comentario por 100veces — Septiembre 21, 2006 @ 2:16 am | Responder

  9. ups, mucha tensión?
    yo solo preguntaba, gulp/glup

    comentario por julieta — Septiembre 22, 2006 @ 4:59 am | Responder

  10. Escribir por sentirse incompleto y a la vez por tener excedentes suena contradictorio, y si suena lo es. Descartando alguna/o estructurado por la medianía que dirá que escribir es síntoma de no se cual patología carencial -el mensaje es ese, no te conformás con la vida que tenés, sentis que te falta algo, entonces escribis asi como otros salen a caminar o se anotan en curso de cocina. Pero el dato viene onda “sos un frustrado que necesita hacer esas boludeces para completarse, un exitoso en lo suyo no se anota en cursos de cocina”.
    En cuanto a lo de “imcompletos” todos lo estamos en la medida que tenemos deseo.

    Lo de tener “excedentes” me gusta más. Pero no creo tampoco que escribamos porque no sabemos donde tirar la energía que nos sobra, se trata de una energía intrasferible, que no puede ser usada para otro fin.

    Que se yo, Carlos, estoy frío esta mañana…..

    PD:A enterarse: entre otras cosas se escribe para matar la frustración de que ver eso que puede ser dicho se atraganta y no se dice, por cual otra cosa uno se va a poner a crear

    comentario por Tino Hargén — Septiembre 22, 2006 @ 12:11 pm | Responder

  11. Tino, la idea del excedente se fue precisando un poco más: en el texto que sigue me salió algo así como “saldo de las temporadas del deseo”; es decir, vamos movidos por algo importante que nos sacudió, o por algo importante que vemos venir, o aun por algo que queremos provocar (¿qué?¿existirán las tormentas prometedoras?).
    La idea de un excedente de cuño pseudo biológico (un perro que agota sus energías ladrando contra un portón, à la Lorentz, o a la manera del puto perro que ladra contra mi casa a las tres de la mañana porque durante el día sus putos dueños no lo sacan a pasear), esa idea, así como la del mar, son, siempre, en el uso que les doy, trasnochadas o disparatadas e irónicas, sobre todo a la hora de hablar del impulso de escribir. Sirven para contraponer el mundo natural al mundo de los hablantes, donde nada de nada, pienso, es natural.
    El excedente, la paradoja de un excedente de los incompletos –este abrochamiento de ideas le pertenece a la luminosa Vero– se me hace un excedente múltiple: lo material, cómo no, el de los tipos y tipas que tienen como para conectarse a internet y algún tiempo libre para un ocio “del bueno”; y otro excedente que llamaría espiritual, donde el mar funciona –ahora sí– como metáfora romántica por excelencia. La pasión del mar, la pasión por el mar. No hablo demasiado sobre esos tiempos, pero me crié a orillas del mar. Influído por la espuma y por la luna, nunca seré un tipo tranquilo (por más capricornio que me vengan a enrostrar). Hablando del signo, quizás haya otro excedente más frío, intelectual, tal vez. No creo en esas cosas, ni en los signos ni en la frialdad.
    La ley del deseo, estimado, a mi manera de ver, es siempre perturbadora. Aún la del deseo de escribir. Cuando uno escribe en trance no planea (claro: no planea, cae en picada). Quizás después haya tiempo para emprolijar, siempre y cuando otro trance no venga a adueñarse de la situación.
    La ley de la vida, a mi entender es trágica. Con Shakespeare, “Música y tempestades”, así comenzó este blog. Y eso no es casual. Es decir, se ama y se odia. Se procrea y se mata. No es una cuestión de carácter, es mucho peor. Hay palabras dulces o tiernas y otras que apuntan de la misma forma que un puñal. Como en Shakespeare, donde los puñales nunca planean: vuelan.
    Un abrazo, muchas gracias por su reflexión.

    comentario por Carlos — Septiembre 22, 2006 @ 1:39 pm | Responder

  12. Como siempre mi estimado amigo criado a la orilla del mar, es un placer leerlo, no solo en su “escritura” original, sino también en los comentarios, los que las más de las veces toman vuelo propio y se ponen verdaderamente interesantes.
    Como de costumbre, dándome siempre una vuelta por estos sus pagos.
    Un servidor de “aquellos tiempos”, de los que no habla demasiado…

    comentario por El Colibrí Negro — Septiembre 27, 2006 @ 3:10 pm | Responder


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