A propósito de Poulenc, texto publicado en Nación Apache
Me pregunto por qué hay historias que son imposibles de contar. Sin embargo vuelven, insisten. A la vez se presentan tan cercanas que, como un ciclón, nos dejan patas para arriba y con papeles sueltos por toda la habitación, frascos volcados y líquidos derramados sobre el piso.
La historia que quiero contar empieza con alguien que dice bailar para la luna, habla de un dúo –que la bailarina por ese verano ensayaba–, de la música de Poulenc que teje la trama de su número. También habla de jóvenes salidas –entusiasmos y temores– y de la cercanía del mar.
Luego la historia habla de diez años de música, danza, teatros. Poulenc.
Finalmente Francis, casi siempre simpático, alegre y entrador, se queda a vivir conmigo; ella se va –al margen de cada uno de sus dúos– con una valija de tango a recorrer el mundo en la ciudad y la ciudad en su mundo.
Se va. Entre tantas otras compañías y –no sé si así llamarlo–, legados, me quedo con Poulenc, que en el comienzo de la historia era nadie. Hoy, con tanta frecuencia como él desea, está en el living de casa. El sol entra por las ventanas: musique de chambre, o música orquestal, y la soberanía de mi vida.
Un dúo se troca por un dúo que se intercambia por otro dúo: la síntesis que describe el argumento encaja ilusoriamente cada ficha en su ranura. Sin embargo jamás se atreve a escribirse hasta el final.
No me había dado cuenta ayer que el disparador de este texto fue esa canción de Poulenc. Qué boba.
comentario por silvia — Septiembre 3, 2006 @ 5:08 pm |
Efectivamente, excepto lo de boba.
comentario por Carlos — Septiembre 4, 2006 @ 4:13 am |
felicitoló lo más panchamente por su artilugio en mapache.
Pensó en vender garrapiñadas Racack?
“Garrapiñadas Racack, se comen solas”.
Le dejo la inquietú del emprendimiento, ahora que está emprendido.
comentario por aydesa — Septiembre 4, 2006 @ 9:32 pm |
Lo voy a pensar, lo voy a pensar (¿qué me estará queriendo decir?)
A mí también me puso contento el mapachito.
comentario por Carlos — Septiembre 4, 2006 @ 11:30 pm |
¡Epa bis! Qué bueno que hayas publicado en Nación Apache. Del texto, me gustó mucho la idea del ciclón imposible de aquietar lo bastante como para que se deje escribir. Un beso.
comentario por Vero — Septiembre 5, 2006 @ 2:12 am |
no Carlese, no sicoanalicese, era felicitese. Y estaba comiendo yo garrapiñese. Asociacionese librese, si gustese.
comentario por aydesa — Septiembre 6, 2006 @ 11:33 pm |
Ah!!!!! ¿Cómo quiere quentienda? Ud. me dice la mitad de la mitad de la mitad (y ya se sabe en el mundo de mi cabeza afiebrada).
Y además no convida.
comentario por Carlos — Septiembre 7, 2006 @ 1:22 am |