Transcripción –bastante fiel– de “El tiempo en el cine de Jacques Rivette”, por Ángel Quintana (incluido en la edición española del DVD de “Confidencial”).
Uno de los mejores libros –ensayos– de teoría del cine escrito en la década de los ochenta, fue escrito por un filósofo: Gilles Deleuze.
El libro consta de dos partes: la primer parte, llamada “La imagen–movimiento” nos habla del cine clásico, y nos habla de un cine en el que hay un conflicto, y este conflicto afecta a los personajes: los personajes se mueven. Frente a este cine la pregunta del espectador es “¿qué ocurrirá después de lo que estoy viendo?”.
En cambio, en el segundo volumen nos habla de otro cine, de un cine que surge en la Italia de la posguerra y que atraviesa un poco todo lo que algunos han llamado “la modernidad cinematográfica”: es el cine de la imagen-tiempo. En ese cine existe un conflicto, ese conflicto también afecta a los personajes, pero los personajes quizás no reaccionan, porque la realidad los sobrepasa. Es un cine en el que el elemento fundamental ya no es el movimiento –de los actores–, sino que lo fundamental es la idea del tiempo. El tiempo es un tiempo que no es forzosamente elíptico, es un tiempo que puede mostrarlo todo, es un tiempo formado por capas sedentarias, es un tiempo formado por flashbacks, por retornos al pasado, por viajes al futuro, es un tiempo que funciona de otra forma diferente a la del cine de la imagen–movimiento. Es un cine en el que no existe una relación de causas y efectos; existen efectos pero no existen causas, existen causas pero no existen efectos.
En este contexto cabe situarse al cine de Rivette, un cine que quizás responde a esa pregunta, que para Gilles Deleuze es clave para entender al cine moderno, que dice que para el espectador sentado en una butaca frente a una película moderna, lo que se cuestiona es qué es lo que estoy viendo en estos momentos.
Esta idea de qué es lo que estoy viendo en estos momento… en el fondo estoy viendo pedazos de tiempo.
Esta idea me parece que es clave, y quizás cuando se acusa a Jacques Rivette de cineasta que hace películas excesivamente largas se ha convertido en una especie de tópico (…)
¿Por qué es este juego con las duraciones, con la dilatación del tiempo, si las películas de Jacques Rivette no son grandes epopeyas como el cine de David Lean, ni forman parte de este cine de sábado a la tarde con el que algunos nos acabamos educando en nuestra infancia?
El cine de Jacques Rivette, en el fondo, es un cine que responde a este concepto deleuziano en el que el tiempo debe estar fijado, el tiempo debe fluir.
Woody Allen dijo en una ocasión: “el cine francés es ese cine donde se ve crecer la hierba”. Viendo las películas de Rivette tenemos la impresión que lentamente vemos crecer la hierba.
“Crecer la hierba”, en el fondo es un gesto, es un gesto de la modernidad. Un gesto que nos dice que el cine –moderno– es un cine que reflexiona sobre el tiempo; porque tiempo y espacio son las materias claves del cinematógrafo.
Volvió!
Comment por anárquica — Agosto 2, 2006 @ 1:54 am |
Buen regreso caballero. La palabra contenta.
Un abrazo.
Comment por bardamu — Agosto 3, 2006 @ 12:35 am |
Hola guapetón, me alegra
Comment por julieta — Agosto 3, 2006 @ 3:48 am |
‘Pedazos de tiempo’, Buena ‘imagen’
Saludos
Comment por Ventrílocuo — Agosto 3, 2006 @ 1:12 pm |
clara, te mandás el raje haciendo ruido y ahora que estrenás casa nuevas me vengo a enterar de chiripa, ni siquiera una invitación a la inauguración……;-))
Bien Caggglos ………..a añadir se ha dicho que se termina el mundo!!!!!!!!!!!!!!!!
abrazo
Comment por Tino Hargén — Agosto 4, 2006 @ 3:52 am |
Salute! y felisidá.
Comment por fander — Agosto 5, 2006 @ 1:32 am |
Yo ya había dejado de creer.
No vuelva a dejarnos.
Un beso.
Comment por Silvia Sue — Agosto 5, 2006 @ 2:12 am |
Pero qué gusto, che, que hayas vuelto. Y muy interesante lo que estás subiendo. Un abrazo.
Comment por Vero — Agosto 5, 2006 @ 6:33 pm |
Buen reinicio, Carlos!
Comment por pablo — Agosto 7, 2006 @ 1:06 pm |